Xoana Pintos es una persona con mucha energía, que se maneja en varios proyectos y colaboraciones, desarrollando su creatividad en diversos ámbitos: audiovisual, escritura, pintura… Su último proyecto es un cuento para acompañar el duelo en familia: “¿Dónde está mi Abu?”

Cuéntanos a quien va dirigido.
El público objetivo son niños y niñas a partir de 4 años, aunque también pueda adquirirse para más mayores tanto el lenguaje, como el formato, están adaptados para los más pequeños. Evidentemente espero que lo compren sus familiares, pero está pensado como una herramienta para transitar un proceso de pérdida en familia.
¿Cómo surgió la idea?
En 2018 murió mi padre, el abuelo de mis peques, fue un suceso muy doloroso y estuve buscando cuentos para poder hablar con mis hijos del tema. Pero ninguno cumplía mis expectativas, no se centraban en la parte del proceso que a mí me interesaba. Entonces mi mentora Nohemí Hervada me apoyó en mi decisión de crearlo yo, si no existe, hazlo tú.
Tras buscar alguien que lo ilustrara, mi profesora de pintura Nuria Ruibal me sugirió que lo hiciera yo misma y así lo hice.
¿De qué trata el cuento?
El cuento habla sobre el proceso de duelo, no se centra en el acto de morir, sino en el proceso posterior que sufrimos, cómo nos enfrentamos a la pérdida de un ser querido, siempre desde el punto de vista de un niño (o niña). La historia habla de los diferentes estados emocionales que podemos sentir y de cómo podemos acompañarlos.

¿Sirve para cualquier familia?
Sí, he procurado que sea lo más universal posible para que cualquiera pueda sentirse identificada con la familia de la historia. He evitado al máximo referencias religiosas y culturales (aunque alguna hay, claro), pero mi intención ha sido crear una obra muy enfocada en los puntos comunes, aunque evidentemente, no deja de ser un poco autobiográfica, en el sentido de que está lleno de referencias cotidianas. Pero las ilustraciones son sencillas, claras y directas. Sin florituras, ni excesivos adornos.

Tengo entendido que tuviste un asesoramiento muy especial.
Sin duda, mi hijo mayor me ha asesorado en las partes más escabrosas, dándome esa visión infantil de cómo se sienten, o sobre cómo hablar de la muerte.
Mi hija pequeña me ha permitido mostrar esa visión tan literal que tienen los más pequeños y ha sido muy exigente con el formato del cuento, ella quería un cuento que fuera suyo: que lo pueda llevar a cualquier parte, fácil de manejar, que lo pudiera pintar.
Y mi marido me ha dado el sostén emocional a mí, en esos momentos en los que me veía desbordada porque, claro, lo he creado mientras vivía mi propio proceso de duelo.

¿Qué fue lo más complicado?
Adaptar el lenguaje y la historia para que los más pequeños puedan tener un acercamiento al proceso de duelo de una manera realista, sencilla y directa, porque para ellos (y ellas) es muy literal.
Mi hija pequeña se ríe mucho con una ilustración en la que Álex (protagonista del cuento) tiene un nudo en el cuello, así de literal, quise dibujar el famoso nudo en la garganta, y lo hice tal cual porque las personas adultas manejamos muchas metáforas, símiles y frases hechas que los más peques ven así, así que fue mi excusa para poder hablar de ellas, para que las personas adultas conectemos con nuestra niña interior y podamos hablar desde ahí. Transitar las emociones requiere grandes dosis de sinceridad y de precisión en nuestras expresiones.

“Mi hija pequeña me ha permitido mostrar esa visión tan literal que tienen los más pequeños y ha sido muy exigente con el formato del cuento.”

¿Cuáles crees que son los elementos que posee este cuento que no encontraste en otros?
En primer lugar, es una historia de personas, muchos cuentos están protagonizados por animales pero eso hace que los más peques tomen distancia porque como ya he explicado suelen ser muy literales en sus interpretaciones.
En segundo lugar, habla del proceso de pérdida, se centra en las emociones. En tercer lugar, es un cuento que busca los puntos comunes, está carente de ideas religiosas o culturales que generan confusión. Y busca la interacción, además de ser un vehículo para el diálogo, está pensado para que niños y niñas puedan expresar sus emociones de otras maneras.
Y por último, está escrito desde la sinceridad, de una manera sencilla y clara. Y por escrito no me refiero solo a las palabras sino también a las ilustraciones.

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